sábado, 18 de diciembre de 2010

GRAN CAPITÁN DE LA ESPERANZA

A mi profesor Eduardo Pastrana Rodríguez.




Bolívar cabalga de nuevo.
Así lo sienten hoy los ríos y los valles,
la cordillera y las llanuras de los Andes
y el sur moreno de todas sus ciudades.
Bolívar está de regreso en América.
Le acompañan un aborigen perseguido,
una madre sin pan,
un niño descalzo,
un campesino desplazado de su tierra
y un obrero empobrecido
y burlado.


Bolívar es otra vez la voz
de los pueblos que luchan
contra el Imperio voraz
que les arrebata sus riquezas
y es también un grito de paz y libertad
en el corazón de los parias.

El viento de Los Andes riega hoy
las luces de Bolívar
sobre todo el continente
y su pensamiento es agua buena
que hace reverdecer su proclama de unidad
mestizo-americana
y es voz airada de protesta
contra los mezquinos que
se repartieron la Gran Patria
y se la entregaron al enemigo de sus sueños.

Una ráfaga de ese viento ha llegado
hasta mi rostro y me dice
que ya es hora de levantar la voz
y de rescatar el huerto
con todas sus semillas
y de instalar la verdad en los caminos
para recobrar el rumbo libertario.

Y mis ojos ven a Bolívar
al valiente general grancolombiano
cabalgando su Palomo
y llamando a la batalla por la dignidad
latinoamericana
y ordenando expulsar a los mantuanos
que sepultaron las ilusiones
de los patriotas de ayer.

Y lo ven hojeando sus frases lapidarias
advirtiéndole a los halcones imperiales
que se les agotó el tiempo,
que no podrán plagar más a nuestra América
de dolor y de miseria
ni de marionetas asesinas.
Que la libertad es sinónimo
de paz, de techo y miel
y que se descubre en las palabras del maestro
que nos libera de las sombras
y en las manos que curan.

Y lo ven mis ojos con visión de patria
a Bolívar...al Libertador de cinco cielos,
al gran capitán de la esperanza
escuchando las voces que le dicen
desde el Río Grande hasta la Patagonia:
¡Suba, mi General, al caballo alado del futuro!
¡Convoque a su alrededor a todas las banderas!
¡Desenvaine la espada de sus triunfos aplazados!
¡Ordene disparar todas sus ideas! ¡Que ya suenan
los clarines de la nueva independencia!











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