domingo 10 de julio de 2011

A FACUNDO CABRAL IN MEMORIAM

Que no pida perdón, Facundo, la mano que te ultimó porque no lastimó solo tu cuerpo sino el de América. Quien asesina al cantor, quien pretende con su odio callar la vida, no merece el perdón sino el castigo. Y Tú, Facundo, fuiste río, árbol, pájaro, cantándole a la brisa, a la luz y al agua que nos nutre y que nos lava. Tu voz era la voz de la cordillera diciéndole al mundo que el amor era posible. Tus sueños tenían el aroma tempranero del café, la blancura y la dulzura del azúcar, la acariciante espuma de la leche al pie de la vaca. Quien pretendió callar la vida con tu muerte olvidó que tus canciones eternas las cantan los jóvenes de ayer y los de hoy y las cantarán los de mañana. Que tus hermosos pensamientos seguirán vivos, sembrados en la tierra fértil de América y en el corazón de sus hombres.

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